Visitar el Cerro Viejo es una experiencia de reconexión, pero requiere responsabilidad. Es vital seguir el principio de «No Dejar Rastro», llevando de regreso toda la basura y evitando fogatas.
El ecoturismo en la zona fomenta la economía local; contratar guías comunitarios no solo mejora la seguridad, sino que enriquece el recorrido con historias sobre la flora y fauna endémica.

